Con la alegría de enviarles unas líneas desde estas zonas gélidas del Altiplano; como siempre guardando y avivando los gratos recuerdos de su compañía en la Parroquia de Matucana.Aprovecho unos instantes para dedicar a los instrumentos que la Tecnología nos brinda, esto ante la computadora y el bendito Internet. Por la mañana fui a un Centro Poblado para una Misa, lo que más alegría deparan estas salidas son las "confesiones" de nuestros feligreses. Durante tantos años se predicó que "no hace falta confesarse", por lo tanto "todos pueden y deben comulgar". A Dios gracias, nuestra gente tan sencilla y religiosa, cuando se le explica el sentido y la necesidad de la confesión, ¡siempre se acercan!, seguimos siendo muy útiles como decía el Papa Juan pablo II.
El último sábado hicimos una peregrinación o Romería, de la ciudad de Juli hacia la pequeña bahía de Huaylluni, donde se encuentra una pequeña capilla colonial, en la que se celebra la fiesta de la Virgen de Copacabana, el 6 de Agosto; pues, fue aleccionador, ver muchos niños y jóvenes en pleno calor caminando al compas del Rosario, y todo este recorrido supone casi 10 kilómetros de caminata de ida. También se confesaron varios, estuve solo, si hubiese ido otro sacerdote seguramente que mucha gente se confesaría. Luego de la Santa Misa, un intenso deporte con los jóvenes, luego el almuerzo. Es decir toda una gozada.
Sé que en el Valle de Cañete, las Romerías al Santuario a la Ermita son una cadena ininterrumpida; pues, la verdad, vale la pena atenderlos y cuidarlos. ¡El amor a la Virgen!
El pasado 24 de Abril hubo ordenaciones de tres sacerdotes. Ya se puede imaginar la gran alegría de contar con estos refuerzos; pero, viendo la extensión y población de la Prelatura de Juli, es como "echar un balde de agua en un cascajal", prontamente desaparece por la ingente cantidad de actividades o labores.
Uno de los nuevos sacerdotes está conmigo en la Parroquia, se llama Edgard; un elemento valiosísimo, ¡está gozando con las confesiones que atiende! Me pidió que le predicara su Primera Misa, él es de la misma ciudad de Juli. Tanto las ordenaciones como las Primeras Misas, han sido una ocasión estupenda para la catequesis de los pueblos; los mismos seminaristas siguen comentando la belleza y sentido de las Ordenaciones, también les han servido para afianzar su vocación.
Ya estamos estrenando el flagelo del friaje del Altiplano; como siempre, los que más sufren los del campo o de las zonas más apartadas. En algunos momentos -de acuerdo a los meteorólogos- llegaremos a los 25° bajo cero; pero también sirve para enreciar y templar el cuerpo, pareciera que -incluso- los malos pensamientos quedan congelados, ¡si fuera así la cosa estaría arreglada!, pero no, hay que luchar y ayudarnos todos, todos, todos.
Como siempre les ruego que me encomiende ante la Madre del Amor Hermoso y ante los restos de mi queridísimo y entrañable Mons. Luis, procuro vivir y apoyarme en "La Comunión de los Santos".
Un abrazo y oraciones.
Atentamente. P. Clement.
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