INTENCIONES DE MISAS
INTENCIONES
DE MISAS
(ideal para el tiempo de aislamiento)
(ideal para el tiempo de aislamiento)
Dios sabe más que nosotros, y sabe sacar del mal el bien, como lo hará de esta pandemia. Dios siempre ha tenido un plan bueno para sus hijos, pero el pecado de nosotros -y la envidia del demonio- cambian estos planes.
Ahora, pasemos a la cuestión del título:
¿Cómo pedir que recen por mis intenciones si no puedo ir al templo?
En El Sacramento de la Eucaristía está presente Jesús, Dios y Hombre
verdadero. Este misterio se puede contemplar como sacrificio, alimento y
presencia, es decir, en la Santa Misa, la Comunión y en el Sagrario.
Cuando participamos de la Santa Misa, adoramos a Dios (adelantamos el Cielo, hacemos lo que los santos harán por toda la eternidad), le damos gracias por sus incontables beneficios, le pedimos perdón por nuestras ofensas y le pedimos las cosas espirituales y materiales que necesitamos.
La Santa Misa nos beneficia de muchas maneras, a todos; es como un mar en el que se pueden bañar todos, sin agotarse el agua. Cada Santa Misa, aunque sea celebrada sin asistencia de otros fieles, en un pueblito apartado, es el acto supremo del amor de Jesús y beneficia a toda la humanidad.
Si hay participantes, les beneficia a ellos; asimismo, favorece al propio sacerdote y a la intención que ponga el celebrante (en este sentido, se puede decir, que el sacerdote celebra la Santa Misa y aplica por la intención que él lo quiera).
Cuando participamos de la Santa Misa, adoramos a Dios (adelantamos el Cielo, hacemos lo que los santos harán por toda la eternidad), le damos gracias por sus incontables beneficios, le pedimos perdón por nuestras ofensas y le pedimos las cosas espirituales y materiales que necesitamos.
La Santa Misa nos beneficia de muchas maneras, a todos; es como un mar en el que se pueden bañar todos, sin agotarse el agua. Cada Santa Misa, aunque sea celebrada sin asistencia de otros fieles, en un pueblito apartado, es el acto supremo del amor de Jesús y beneficia a toda la humanidad.
Si hay participantes, les beneficia a ellos; asimismo, favorece al propio sacerdote y a la intención que ponga el celebrante (en este sentido, se puede decir, que el sacerdote celebra la Santa Misa y aplica por la intención que él lo quiera).
Cuando un fiel solicita una Misa en la parroquia, está pidiendo que la
intención que pone el sacerdote al celebrar el Sacrificio Eucarístico sea por
la intención del fiel.
No es correcto decir “¿cuánto cuesta la Misa?” Porque este Misterio no se puede pagar con todo el dinero del mundo, ya que la Sangre de Dios vale más que todas las cosas materiales. El fiel que pide una Misa, solicita que la intención del sacerdote sea por su pedido.
El principio, en estos casos, es: cada intención tiene una Misa. De esta manera el ministro del Sacramento, con la limosna que dan los fieles puede sostener la parroquia, la liturgia, el apostolado, la caridad y ayuda al sostenimiento personal[1].
No es correcto decir “¿cuánto cuesta la Misa?” Porque este Misterio no se puede pagar con todo el dinero del mundo, ya que la Sangre de Dios vale más que todas las cosas materiales. El fiel que pide una Misa, solicita que la intención del sacerdote sea por su pedido.
El principio, en estos casos, es: cada intención tiene una Misa. De esta manera el ministro del Sacramento, con la limosna que dan los fieles puede sostener la parroquia, la liturgia, el apostolado, la caridad y ayuda al sostenimiento personal[1].
En algunos lugares los fieles tienen muchas intenciones, especialmente,
por los difuntos, ya que quieren ayudar a las almas para que salgan pronto del
purgatorio y vayan al Cielo. Por eso, es buena la costumbre de pedir la Misa
mensual, semestral y anual, o con ocasión de algún aniversario.
Por un lado, es comprensible que algunas personas desean que se aplique la Santa Misa en su propia intención, el mismo día del fallecimiento de su ser querido, o por algún otro aniversario. Sin embargo, por otro lado, puede suceder que el sacerdote ya tenga muchas intenciones y no pueda ofrecer el Sacrificio Eucarístico ese mismo día y a la misma hora porque el presbítero sólo debe celebrar una Misa al día y dos con un permiso especial del Obispo[2], y el Domingo, algunas más. Ahora, en tiempo de la pandemia, celebra una Misa privada.
Además, en tiempos normales, tiene abundante trabajo pastoral: visitar enfermos, escuelas, colegios, universidades, instituciones, reunirse con diversas personas y grupos, llevar la dirección espiritual, dar clases, formarse, administrar la parroquia, y muchas cosas más. Y, por las normas de la Iglesia y el poco tiempo que dispone, no puede celebrar varias intenciones al día.
Por un lado, es comprensible que algunas personas desean que se aplique la Santa Misa en su propia intención, el mismo día del fallecimiento de su ser querido, o por algún otro aniversario. Sin embargo, por otro lado, puede suceder que el sacerdote ya tenga muchas intenciones y no pueda ofrecer el Sacrificio Eucarístico ese mismo día y a la misma hora porque el presbítero sólo debe celebrar una Misa al día y dos con un permiso especial del Obispo[2], y el Domingo, algunas más. Ahora, en tiempo de la pandemia, celebra una Misa privada.
Además, en tiempos normales, tiene abundante trabajo pastoral: visitar enfermos, escuelas, colegios, universidades, instituciones, reunirse con diversas personas y grupos, llevar la dirección espiritual, dar clases, formarse, administrar la parroquia, y muchas cosas más. Y, por las normas de la Iglesia y el poco tiempo que dispone, no puede celebrar varias intenciones al día.
No obstante, ante estas dificultades, la iglesia ofrece varias
soluciones. Una es la celebración de una Misa
Colectiva[3].
Es decir, en una sola Misa encomendar a Dios varias intenciones.
Ante la posibilidad de que los fieles pidan muchas intenciones, la Iglesia ha reglamentado que esta Misa Colectiva sólo se pueda celebrar dos veces a la semana, que los interesados estén enterados, que el sacerdote sólo use para sí el valor de una intención y destine el resto del dinero a la curia.
No se debe hacer negocio con la Santa Misa, sería el pecado de simonía, como Simón el mago, en tiempo de San Pablo, que quería pagar dinero para hacer bajar el Espíritu Santo[4]. Otra solución es dejar una intención.
Si una persona solicita una intención para la Santa Misa y no es posible aplicarla en la fecha propuesta porque el sacerdote ya recibió un estipendio para esa celebración, puede dejar su pedido y estipendio, y asistir en la fecha deseada a la Santa Misa, conmemorando el aniversario de su intención, para unirse con los demás familiares, sabiendo que la intención de la Santa Misa solicitada será celebrada por un sacerdote, y confiando que Dios escucha las oraciones en cualquier fecha y lugar.
Puede solicitar una o varias intenciones de Misas, dejando el estipendio, para que el sacerdote la celebre cuando pueda, en otro día u otro lugar, e incluso, pida a otro sacerdote que celebre la intención pedida, entregando el donativo de la intención. Esta es una práctica de algunos países de antiguo cristianismo, como, por ejemplo, Alemania. Muchos alemanes dejan su intención de Misa y esas intenciones son celebradas por otros sacerdotes de otros países, en lugares donde los fieles son poco generosos en pedir intenciones de Misas.
Ahora, bastaría pedir la cuenta de la parroquia y solicitar la celebración de la Eucaristía, uniéndose espiritualmente a ella.
Ante la posibilidad de que los fieles pidan muchas intenciones, la Iglesia ha reglamentado que esta Misa Colectiva sólo se pueda celebrar dos veces a la semana, que los interesados estén enterados, que el sacerdote sólo use para sí el valor de una intención y destine el resto del dinero a la curia.
No se debe hacer negocio con la Santa Misa, sería el pecado de simonía, como Simón el mago, en tiempo de San Pablo, que quería pagar dinero para hacer bajar el Espíritu Santo[4]. Otra solución es dejar una intención.
Si una persona solicita una intención para la Santa Misa y no es posible aplicarla en la fecha propuesta porque el sacerdote ya recibió un estipendio para esa celebración, puede dejar su pedido y estipendio, y asistir en la fecha deseada a la Santa Misa, conmemorando el aniversario de su intención, para unirse con los demás familiares, sabiendo que la intención de la Santa Misa solicitada será celebrada por un sacerdote, y confiando que Dios escucha las oraciones en cualquier fecha y lugar.
Puede solicitar una o varias intenciones de Misas, dejando el estipendio, para que el sacerdote la celebre cuando pueda, en otro día u otro lugar, e incluso, pida a otro sacerdote que celebre la intención pedida, entregando el donativo de la intención. Esta es una práctica de algunos países de antiguo cristianismo, como, por ejemplo, Alemania. Muchos alemanes dejan su intención de Misa y esas intenciones son celebradas por otros sacerdotes de otros países, en lugares donde los fieles son poco generosos en pedir intenciones de Misas.
Ahora, bastaría pedir la cuenta de la parroquia y solicitar la celebración de la Eucaristía, uniéndose espiritualmente a ella.
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