Un Obispo bueno


Monseñor Luis Sánchez-Moreno Lira

Nació en Arequipa, la Ciudad Blanca. Cuando era niño vio que un día una señora llevaba una gallina al despacho de su padre para pedirle un favor; su padre se puso de mal humor he hizo que la señora se fuese con toda su gallina para no dejarse influenciar en su trabajo.

En la universidad de Arequipa era el delegado de su grupo. Más adelante se fue becado a estudiar a España. Vivió en varias casas universitarias, pero no le satisfizo por el ambiente que había. Se encontró con Jesús Urteaga quien le invitó a participar de los medios de formación del Opus Dei. A la primera reunión, aunque estaba lloviendo, llegó a la hora. Viendo la Obra, se dijo: “esto es lo que yo buscaba”. Fue el primer peruano que se incorporó al Opus Dei, y recibió una cruz del fundador.

Estuvo estudiando en Roma, cuando el Papa Pio XII le entregaba a San Josemaría la prelatura de Yauyos. En 1957 se ordenó de sacerdote. Después de algunos años fue nombrado obispo auxiliar de Chiclayo. En una de sus visitas pastorales un alcalde le retó a disparar. Varios disparos fueron buenos entre el obispo y el alcalde. El último reto fue dispararle a una pequeña caja de fósforos. Monseñor Luis se encomendó a San Josemaría, aunque todavía estaba vivo, y dio tiro al blanco; el alcalde ya no quiso disparar y dio por ganador al joven obispo. Al retorno del pueblo no tuvo problemas con los ladrones porque iba un obispo francotirador. En algunos pueblos habían garrapatas y tenían que poner en las patas de la cama, baldes con agua para que estos bichos no pudieran subirse a ella.

En 1968, le nombran obispo de la prelatura de Yauyos. Monseñor Ignacio Orbegozo, que estaba en Yauyos, es traslado a Chiclayo. En esa misma fecha el padre Enrique Pélach, vicario general de la prelatura de Yauyos, es nombrado obispo de Abancay.

En Cañete se dedicó de lleno a atender a sus sacerdotes. A los que estaban en la sierra les cambió a la costa y al revés. Trató de organizar a la prelatura de acuerdo al derecho canónico. Su ilusión fue crear el Seminario Mayor. Es esa época otros colegas le recomendaban no abrir un Seminario porque en muchas partes del mundo se estaban cerrando. Sin embargo, con la ayuda de Dios y de San Josemaría abrió el Seminario Mayor San José, al cual le puso el nombre de “Academia”. Comenzó con pocos, y la casa estaba debajo de lo que ahora es el Santuario Madre el Amor Hermoso. Como todo comienzo, había muchas necesidades. Monseñor Luis, siempre que podía, llevaba algún presente a la nueva casa, y poco a poco la iban adornando. El mismo participaba de algunos trabajos. Daba clases. Predicaba. Muchas de sus energías y tiempo las puso en el Seminario. Los visitaba casi todos los días y les atendía siempre.

Tenía un carácter fuerte y sabía querer. Cuando algún seminarista no cuidaba las cosas pequeñas le corregía con fortaleza, viendo en él un futuro sacerdote. Cuando cometían fallas mayores, les animaba y consolaba. Quería mucho a la Virgen, su lema era: “Dios te salve María, llena eres de gracia”. Rezaba muchos rosarios. Somos testigos de que en cada avemaría ponía el nombre de algún seminarista, hijo suyo. Cuando viajaba a Lunahuaná siempre paraba a rezar algo en la Ermita del Seminario Menor. Construyó el Santuario a la Madre del Amor Hermoso, en medio de la crisis económica peruana. Esta imagen que fue regalada por San Josemaría.

Muchos sacerdotes han salido de este seminario. En 1996 fue traslado al arzobispado de Arequipa. Cuando se le acercaba el momento de pasar de este mundo al Padre, pidió ser enterrado en el Santuario Madre del Amor Hermoso hasta que se hiciera el Santuario de Chapi. Recibió una medalla de honor del Congreso. Murió el 2009. Está enterrado en la cripta del Santuario de Cañete.

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