
PAPA BENEDICTO XVI.
Ante los ataques que recibe últimamente el Santo Padre, el dulce Cristo en la tierra, nuestro queridísimo padre de los cristianos es necesario rezar y decir algo para conocerlo y quererlo más. Dios siempre saca del mal, el bien.
He escuchado a algunos buenos cristianos, incluso familiares que el Papa actual no es como el Papa Juan Pablo II, que era más carismático, más cercano. Pero, me he dado cuenta que es porque repiten lo que dicen algunos periodistas que no están bien informados. Como siempre, la ignorancia es atrevida. Quien conoce de cerca al Papa sabe que es un Papa muy cercano y que ahora la gente le oye. Hay que oírle para darse cuenta de la calidad de Papa que tenemos. Se dice que al Papa Juan Pablo II se le iba a ver, por sus gestos y carismas que tenía, pero que a este Papa nuestro se le va a escuchar, y que la plaza de San Pedro se llena de más gente
que antes.
Sea como sea, el Papa -quien sea- es el hombre que Dios quiere para ser su representante. El Papa Benedicto ha sido elegido cuando ha pasado el tiempo de su jubilación. Y ha querido seguir la voz del Señor, ha renunciado a sus deseos de publicar libros y escritos para llevar la nave de la Iglesia.
Los que le han tratado de cerca saben que es un Papa cercano, que pregunta con sencillez cómo piensa uno en determinado asunto. Le gusta oír y conversar. Los martes por la tarde se dedica a estudiar. Le gusta la música y procura tocar el piano todos los días durante quince minutos.
Siempre ha tomado el toro por las astas. Antes de juzgar y dar una sentencia a algún miembro de la Iglesia ha conversado con el interesado y ha viajado, muchas veces, al lugar de los hechos para servir a la verdad. Aunque es pequeño es grande en alma y pensamiento. Hay muchos escritos sobre su vida y pensamiento.
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