Un español alegre

FERNANDO CINTAS ROSA

El Padre Fernando Cintas, nació en Badajoz, España, en 1951, es el mayor de cuatro hermanos; sus padres viven todavía; tiene un hermano sacerdote que trabaja en su tierra. Llegó a Cañete en 1984, cuando yo cursaba el primero año de secundaria en el Seminario Menor. Para sus amigos contemporáneos es el popular “Chacho”. Nos llamaba la atención sus cabellos rubios ensortijados, jugaba muy bien el fútbol: una tarde casi mete un gol de media cancha disparada con una buena potencia, lo mismo con un cabezazo potente fuera del área. Usaba una camiseta amarilla de manga larga. Era nuestra estrella. Cuando le preguntábamos de dónde venía, nos comentaba que llegaba de “Badajó”, y por eso siempre le hacíamos la misma pregunta; hasta que nos decía “chancaquitas”, “pimpollitos” y otras frases de su cosecha. Más adelante, cuando nos veía sentados, leyendo el periódico nos llamaba “gandulbín”. Había que ir al diccionario para enterarnos qué nos llamaba “flojos”. Tiene mucha gracia y talento. Nos hizo ver la belleza literaria del “Bendita sea tu pureza” y nos enseñó la canción “Tírate al mar morena”, que dice en su interior: el ladrón piensa en el robo, el asesino en la muerte, el preso en su libertad y yo morena en quererte.

En una ocasión, cerca a la piscina del Seminario Menor, un chico zambito, al que llamábamos mosquito, no le obedecía cuando le pedía que se acercase para darle unas indicaciones. Entonces, el reverendo fue persiguiendo alrededor de la piscina al mosquito, al cual no pudo darle alcance, en ese momento.

Ha trabajado pastoralmente en su tierra, Mala, San Vicente, Matucana y otra vez en Mala. Lo sorprendente de su trato con la gente es que nunca se ha molestado tanto que haya maltratado a sus buenas gentes. Sí se ponía colorado cuando alguien le sacaba de sus casillas, solicitando alguna cosa complicada o inoportuna, pero mantenía la calma. Y, después de atenderla con amabilidad, recién explotaba cuando entraba a su habitación. En Matucana, le atacaron las úlceras estomacales, además, los caminos y carreteras, con sus abismos, no son iguales a los de su tierra. En una ocasión en que un grupo de sacerdotes subía a visitar su parroquia se cruzó con ellos en la carretera porque él se iba a Lima, y les dijo: “pues, entrad a la casa y coged lo que querías”; sin embargo, sus amigos abrieron la refrigeradora y, dicen las malas lenguas, que la encontraron vacía. La gente le ha llegado a apreciar por la atención alegre y sacrificada en el desempeño de su ministerio sacerdotal. En su pueblo español ha una calle le han puesto su nombre: “Fernando Cintas, Misionero”.

Es un hombre positivo, pues, siempre está diciendo “que sí, que sí”. Predica muy bien; una de sus joyas en la predicación sobre la Virgen es lo que dice en una Ermita: “ingrato sería quien pasa por aquí sin decir avemaría”. Ha sido por muchos años el presidente de la Comisión del Clero de la prelatura de Yauyos. En una de las elecciones, cuando a todos los elegían por votos escritos, a él le elegimos con aplauso unánime. Ahora, en Mala, los movimientos religiosos tienen mucha fuerza porque se esmera en atenderlos. Tiene muchos jóvenes en el Seminario Menor y Mayor; el último diácono es Nills Olivares. Vive con el P. Víctor, el P. Héctor y el P. Rigoberto. Ha fundado un comedor popular para ayudar a la gente necesitada. Diariamente celebra la Santa Misa, reza su breviario, el rosario, la Biblia y demás oraciones, y trabaja de sol a sol. En Mala, es muy querido.

Comentarios

  1. Gracias Padre Leoncio, de verdad que el padre es super, que malos hijos somos al no poder sacar nada de nuestro padre.
    Muchas gracias.
    MEA

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

QUINTO MANDAMIENTO

HIPOLITO SÁNCHEZ

INTENCIONES DE MISAS